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miércoles, 19 de enero de 2011

Lo publiqué, perdón.-

Te cuento un secreto?

Dejé de ser gelatina, vos me convertías.
También de ser linda.
Del cervatillo ni hablar.

No pasamos el invierno.
El encierro nos mató.

Vivimos una “idealidad”. Todo para mí lo fué, hasta vos, que a veces aún lo sos. Pero el ideal no puede ser real, porque una vez convertido en realidad abandona su condición de ideal, lo hacemos carne. Nuestra idealidad comenzaba a ser realidad y no lo pudimos sostener. Nos soltamos.

Es difícil ser real  con otro cuando no queremos serlo ni con nosotros mismos. Hacernos real significa mostrarnos de la manera más vulnerable. Lo que no entendiste es que yo estaba ahí para vos, para tu realidad, no me interesaba el cuento. Elegí acompañarte en todos tus momentos.

“nos queremos tanto como para que dure largo rato” me lo dijiste vos cuando yo pensé que estaba todo terminado. Lo dijiste en el momento más preciso. No lo pudimos sostener.

No pasamos el invierno.

El sol en tu jardín debe ser hermoso. Hubiera sido lindo compartirlo un rato, a veces me lo imagino. Es posible conmoverte? Es posible que te dure la emoción? Es posible que un impulso te maneje?  Me contaste de locuras, leíste que pedía disparates y te encontraste en mi pedido. No tuve la suerte de que respondieras a él.

Tengo que entender que uno puede dejar de querer, de tener ganas. Alguien también se puede aburrir de mí. Mi ego no me lo permite, lo dañaste, pero a mí tampoco me gusta mostrarme vulnerable, aunque lo hice más de una vez y me enojo por eso. Hoy siento que el rechazo con vos es inminente pero por primera vez eso no me detiene. Tengo ganas de contarte lo que me pasa, que es distinto a todo. No más intenso. Distinto.

Nadie logró lo que vos en mí.
Sabés que sonrío cando hablo de vos?
Sé que dije que no podía recordarte con lo lindo, mentí.
                            
Este no es un pedido de reconciliación. Es un impulso que no estoy dejando ir.
Son las ganas de volver a encontrarte un momento, de disfrutarte.
La idea de no volver a hacerlo no me gusta. Sos lindo.

Soy linda cuando pienso en vos. Soy linda con tu imagen.
Espero que lo que escribo no te aleje más, es el riesgo que corro, pero busco acercarte en lo mínimo, en lo simbólico.

La pérdida es algo que no manejo. Nunca me tocó vivirlo y no sé si es correcto no dejar ir estas cosas. Pero yo extraño a las personas que disfruto y trato de mantenerlas conmigo. Un poco caprichosa no?

No lo sé, esto es un poco más de mi. Sigo construyendo desde la fantasía y los ideales.
Quizás vos con tu sinceridad puedas repetirme las cosas una vez más. Entenderé en algún momento? Me divertías.

Divertime de vez en cuando.  No te vayas del todo.

martes, 18 de enero de 2011

Clarice Lispector

"Pues ella estaba entregada a alguna cosa, la misteriosa infante. Nadie osaría tocarla en ese momento. Se la esperaba un poco grave, con el corazón apretado, velándola. Nada se podía hacer por ella sino desear que el peligro pasara. Hasta que, en un movimiento sin prisa, casi un suspiro, ella despertaba como un cabrito recién nacido se yergue sobre las patas. había retornado de su reposo en la tristeza.
Retornaba, no se puede decir que más rica, sino más afianzada después de haber bebido no se sabe en qué fuente. Lo que se sabe es que la fuente debía de ser antigua y pura. Sí, había profundidad en ella. Pero nadie encontraría nada de descender en sus profundidades -a no se la profundidad misma, como en la oscuridad se halla la oscuridad- Es posible que, si alguien prosiguiera más, encontrara, después de andar leguas en las tinieblas, un indicio de camino, guiado tal vez por un aleteo, por algún rastro de bicho. Y - de repente- la floresta.
Ah, entonces debía ser ése su misterio: ella había descubierto un atajo hacia la floresta. Ciertamente en sus ausencias era allí adonde iba. Regresando con los ojos llenos de blandura e ignorancia, ojos completos. Ignorancia tan vasta que en ella cabría y se perdería toda la sabiduría del mundo."

lunes, 10 de enero de 2011

desde ahí hasta hoy me moví un montón


Pienso.
No puedo dormir.
Me atormenta.
Me contradigo.
Estoy tranquila. No todo el tiempo.
Quiero animarme a gritar.
No en cualquier momento. No adelante de cualquiera.
Solo de quien pueda responder lo que busco.
No me animo.

Que momento egoísta vivo, necesito de otros,
solo para estar bien yo, conmigo.
Busco alguien que me pueda responder.
Respuestas.
A lo que soy, a lo que hago, a lo que genero.
Para mí, para nadie más.
Siento que podría hablarlo con cualquiera. No lo hago.
No puedo.
El momento se me va y sigo girando.

Girando sobre el mismo eje.
Pedí movimiento y las cosas se movieron,
pero yo no.
Sigo acá parada con las mismas preguntas de siempre.
Nadie me responde.

Necesito levantar, correr, enfrentar.
Y no lo hago, me paralizo en un instante
y me olvido de mis preguntas.
Solo me acuerdo cuando estoy sola
No me sirve.

Me viste más vulnerable que nunca,
-debilitada, transparente-
tenía desnuda el alma.

Estaba inmensamente triste
y ni eso te conmovió
-NO PUDISTE ABRAZARME-

Había odio en tu expresión
¿Por qué tanto enojo?
  
Te recuerdo: vos me decías que no.


miércoles, 5 de enero de 2011

Ser boluda

Es de boluda hablar
Es de boluda escuchar
Es de boluda opinar
Es de boluda llorar
Es de boluda extrañar
Es de boluda querer
Es de boluda no querer
Es de boluda reír
Es de boluda gritar
Es de boluda cantar
Es de boluda bailar
Es de boluda buscar,
y si encontrás, seguro, es una boludez
Es de boluda confiar
Es de boluda enojarse
Es de boluda reclamar
Es de boluda equivocarse
Es de boluda mirar
Es de boluda pretender
Es de boluda cambiar
Es de boluda jugar
Es de boluda esconderse
Es de boluda creer
Es de boluda tener inseguridades
Es de boluda pedir perdón
Todo lo que salga de una boluda es, con certeza, de boluda.